Dibujando libros
- Liber Alis
- 17 abr 2024
- 2 Min. de lectura
Cuando era muy, muy, muy pequeña para ni tan siquiera poder sujetar un libro, mi abuelo comenzó para mi una colección de tomos que contaban la historia de Heidi.
Sí, Heidi. Aquella niña de las montañas suizas que vivía entre cabras (entiendo ahora al escribir muchas cosas que antes no alcanzaba a ver; gracias abuelo).
Mi abuelo falleció antes de que yo aprendiera a leer y la colección se convirtió en un recuerdo de una vida que no había llegado a vivir, un vínculo con un abuelo vasco nacido en Rosario de Santa Fe (Argentina) que trabajaba para el Banco Español de Crédito y tenía muchas Leicas y muchos vinilos.
Aquellos tomos de tamaño DINA4 eran comics. Siempre le digo a todo el mundo que no me gustan los comics, novelas gráficas, tebeos o cualquier intento de contarme algo con una imagen. Pero hasta que no hice una visita a MiNorte esta pasada semana santa y no recuperé la colección de comics de Heidi, no me di cuenta de lo equivocada que estaba.
En fin, que no he venido a esto. Voy con el asunto.
Mi viaje, Heidi y meses de terapia me han servido para abordar con pasión nuestro libro de este mes, mes dedicado a la novela gráfica. Y es que hemos seguido la sugerencia de nuestro lector de comics mas profesional (gracias, Hugo) que nos ha recomendado la que parece una historia hecha para mi (y para tantas niñas sin abuelo que pasaron sus mejores días de infancia en la playa, alrededor de una mesa plegable): Regreso al Edén, de Paco Roca (2020)
No se puede decir mucho nuevo sobre Paco Roca, que no sólo es un autor laureado sino que ha conseguido que un público a priori muy alejado del mundo gráfico, se abalance a las librerías en cuanto publica algo nuevo. "Regreso a Edén" es una historia sobre la vida de Antonia (causalidades) que se va deshilvanando a partir de una foto. Una foto de playa. Una foto de la familia alrededor de la mesa plegable. Y así, Paco Roca nos habla de su abuela, de una posguerra dura, de una vida que ya no existe pero que aun duele.
Toñi, Pili, Tomás, Tiago, la otra Pili...Mi foto de familia en la playa está llena de esquelas. Pero gracias a esta lectura, esta mas viva que nunca.
Hola amigos, el día viernes Hugo me prestó el cómic; no lo leí a su tiempo para la reunión del mes, pero me quedé con las ganas.
Después de una charla animada en la cafetería del barrio, regresé a casa no sólo con ese libro sino con otro de poesía. Gacias amigo por ser generoso y ya lo llevo en mi mochila para empezar a disfrutar de este género que me encanta.
Como decía antes, sobre el cómic no quise leerlo enseguida, lo dejé sobre la mesa.
Sábado a eso de las 18 horas al abrir la pasta dura de Regreso al Edén y ver las páginas en negro, y con cada pasada de hoja encontrar más sorpresas, de ingenio,…